Narra Effy.
El despertador sonó como cada mañana a las 8.00. Odiaba
levantarme tan pronto. Y cuando volvía de fiesta apenas dormía una hora.
Siempre me había dado mucha envidia esa gente que entra a trabajar a las 12 o
por la tarde y se pueden pasar toda la mañana durmiendo. Me levanté, aun con
mucho sueño y me metí a la ducha. Cuando salí, Helena, mi compañera de piso,
estaba haciendo el desayuno.
-Buenos días, Helena.
-Me voy corriendo a trabajar que llego tarde. Luego nos
vemos.-Dijo ya en la puerta de salida.
Helena vivía conmigo desde que acabamos el colegio hace dos
años. Somos amigas del colegio y cuando lo acabamos nos fuimos a vivir juntas
para repartirnos alquiler y tener mas facilidades para pagarlo. Nuestros
sueldos no nos dan para tener dos pisos y por otro lado así era más divertido y
pasábamos mucho más tiempo juntas. Helena tenía 19 años. Era alta, con pelo
rubio largo y unos ojos azules bastante bonitos. Este año le habia dado por
teñirse las puntas de rosa, lo que le daba un aire moderno y bastante
divertido. Tengo que reconocer que es bastante guapa. En cuanto a su caracter
era bastante sencillo convivir con ella. Pocas veces discutíamos y es divertida
y cariñosa.
Le encantaban los niños y cuando no tenía que trabajar que
en el acuario y la Sra Curley, nuestra vecina del primero, le pedía si podía
cuidar a sus hijos de 5 y 7 años. Ese sueldo extra le venía muy bien para pagar
el piso.
Miré el reloj y vi que se me había hecho tardisimo asique
salí corriendo de casa para llegar al bar donde trabajaba ese día. Espero que
el jefe no me eche mucho la bronca.
Narra Helena.
El autobus me dejó en la puerta del acuario a las 10. Por lo
menos no llegaba tarde. Trabajo en el acuario de guia turística. Es un trabajo
realmente divertido y cuando me lo ofrecieron hace dos meses no pude negarme.
Además con esto ganaba mas dinero y podia colaborar más con Effy. Effy tenía
los mismos años que yo, lógico porque nos conocimos en clase. Al contrario que
yo tiene el pelo oscuro pero igual de largo, y unos ojos marrones realmente
bonitos. Color miel. La convivencia con ella era facil, la verdad, porque
siempre estaba haciendo bromas de todo y nunca planeaba nada. Simplemente
dejaba que las cosas llegaran. Cuando estábamos en el instituto, Effy empezó a
salir por la noches de fiesta a llegar de empalmada a clase o no ir para poder
dormir toda la mañana, ahora sigue igual le gusta demasiado la fiesta . Si
tengo que reconocer que discutimos muy a menudo, pero siempre acaba bien porque
son tonterias.
En cuanto a relaciones, ni Effy ni yo habiamos tenido novios
serios. Saliamos de fiesta y siempre caía algun chico, pero algunos al dia
siguiente y otros, los que mas nos gustaban, a las pocas semanas dejaban de
saber de nosotras. En ese sentido, Effy y yo eramos identicas. No nos gustaba
vivir atadas a otra persona, que hubiese alguien pendiente de nosotras, a quien
dar explicaciones de a donde salíamos, con quien… Somos muy independientes y
nos gusta ir a nuestra bola. Ha habido veces, en verano, que durante una semana
no sabíamos la una de la otra. Cada una con nuestros planes. Y cuando volvíamos
a vernos pasábamos un día entero encerradas en casa comiendo helado de
chocolate y contándonos todo lo que había pasado esos días. Sabíamos que eso
con un novio no lo íbamos a poder hacer, y no íbamos a privarnos de eso por
nada del mundo.
Ese día había pocos visitantes en el acuario por lo que mi
jefa me dejó salir un poco antes. Cuando salí a la calle y estaba esperando a
que llegara el autobus mi movil vibró. Era un sms de Effy. "Cuando salgas
del acuario pasate por el bar. Tengo algo que decirte."
Narra Effy.
Mi mal humor era palpable por todos los clientes. Y eso no
era nada nuevo porque probablemente no volverian. Pero me daba igual. Estaba
harta de mi jefe y de todo.
-¿Que pasa?-Dijo Helena cuando entró por la puerta
acercandose a mi.
-Necesito que me hagas un favor.-Helena asintió y proseguí-
Como he llegado tarde a trabajar el jefe me ha obligado a ir esta noche a una
fiesta a servir. Es que este tío es subnormal. Si pudiese le pegaba una buena
torta en toda la cara que se la arreglaba. Feo.
-¿Y para que me necesitas?
-Una de las otras camareras se ha puesto mala y necesitan a
alguien que haga su trabajo. Por favor, hazlo tu. Asi por lo menos pasaremos la
noche juntas. Fiesta, alcohol, ya sabes.
-Yo en mi vida he servido una copa.
-Yo te enseño. Es muy facil de todas formas.-Tras varios
suspiros, aceptó.- Gracias, gracias.
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